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La foto de ayer en la Rosada muestra a los gobernadores como la garantía institucional de la República


La cumbre del Presidente con los gobernadores tiene una profunda significación política que parece haber pasado desapercibida y opacada por el valor simbólico de la foto. Alcanza con repasar la tapa de los diarios porteños hoy para comprobar que las categorías de los análisis y el abordaje de la noticia, no perciben los cambios que se registran en el tablero político. Para Clarín y la Nación, Macri se llevó “un gesto de los gobernadores”. ¿Puede haber tanta coincidencia en los editores sin dejar en evidencia el mismo enfoque? No. Hay una mirada, diríamos enturbiada por el mismo esquema referencial de pensamiento que no termina de elaborar los cambios que se están registrando en la sociedad argentina y en el esquema de representación. Los dos medios, ejes el discurso hegemónico, coincidieron también en darle un lugar secundario a la cumbre, que no consideran cumbre, sino reunión, para privilegiar a toda tapa las movidas en Palacio con el cambio de presidente de la Corte Suprema. Al mismo tiempo, como la mayoría de los sitios web que más se leen en la burbuja, los diarios del establishment, entienden que “la puja”, “la pulseada”, “la discusión”, por el presupuesto 2019 se trasladó al Congreso y se traslada también “a la interna peronista”. Se llega incluso a titular “triunfo pírrico de Macri, una foto desteñida sin cheque en blanco”. Esos enfoques conducen a lecturas sesgadas.

Sostén de la institucionalidad
Pero hay una perspectiva, digamos provincialista para el análisis. Anoche en el programa Plural que se emite por Canal 4 de Posadas, el peronista Carlos Valenzuela y el alfonsinista Hugo Escalada coincidieron en rescatar el protagonismo de los gobernadores en la cumbre. Sostuvieron que el presupuesto fue una cuestión secundaria, lo central fue la política.

escalada valenzuela
Argumentaron que se sabe que el tratamiento técnico del presupuesto es secundario porque será un presupuesto sin validez por la volatilidad de los indicadores macroeconómicos, como el valor del dólar, la estimación de la inflación y la evolución del PBI, como ya sucedió con el vigente cuando el 28 de diciembre el propio gobierno nacional modificó las pautas inflacionarias.
¿Entonces?
“La foto expresa el acuerdo de gobernabilidad” coincidieron, para afirmar que fue una demostración de fortalecimiento institucional que es demandada por los organismos financieros internacionales, el Fondo Monetario y el mundo que mira a la Argentina. Más de un escriba de la Alianza Cambiemos y algunos funcionarios, vienen sosteniendo que la confianza en el país está puesta en duda por “el miedo al populismo” y el regreso de un gobierno decidido a regular los flujos financieros y la marcha de la economía. Y es el manejo que hacen para demonizar a CFK y al kirchnerismo. Miedo porque ya no se confía en un presidente devaluado como la moneda nacional, ni se confía en el sostén desde el interior de Cambiemos por la insignificancia política de la UCR y por supuesto de Carrió que cumple bien cuando hay que desprestigiar, pero nunca para construir.
Para los dos analistas posadeños, el vacío que dejan de los partidos políticos tradicionales por la crisis de representación, deja la responsabilidad de sostener la institucionalidad en la decisión de los gobernadores. Y fue la apuesta de los acreedores.
Observaron que las reuniones de gobernadores en el CFI se constituyeron en una tradición desde los años de Alfonsín cuando allí, la representación de la mayoría de las provincias gobernadas por el peronismo acordaba políticas. Distinguieron: cuando de la Rúa ya estaba tan devaluado como Macri ahora, se discutía el qué hacer en el gobierno de transición, pero ahora se discute cómo sostener, más que al Presidente, la institucionalidad.

Cuanto peor…peor
Evidentemente hay un aprendizaje histórico del resultado de las crisis. No hay que ir tan lejos para ver los efectos de las implosiones, explosiones hiperinflacionarias o helicópteros. Pudo haber corralitos y corralones para los ahorristas, pero la devaluación asimétrica la pagaron los más pobres con la pérdida de empleos y la clase media con la caída del poder de compra de sus salarios. La caída de Alfonsín creó condiciones para el desempleo récord. La caída de de la Rua condujo a pobreza extrema. Esto lo dijo claramente el gobernador de Córdoba: “cuanto peor…peor. Nada más erróneo que la consigna cuanto peor- mejor que se profesaba en los núcleos revolucionarios en los 70”. Se aprendió que un pueblo empobrecido y castigado a la marginalidad no hace la revolución y que cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven. Es el contexto en el que debe encuadrarse la decisión de los gobernadores de seguir apostando a la institucionalidad.
Aquí, Hugo Passalacqua twitteó: “como siempre lo hemos dicho hay que darle a la Nación las herramientas para gobernar y eso es el Presupuesto 2019. Estamos para ayudar desde el lugar que el pueblo nos ponga sin dejar de atender Jamás las necesidades de los #misioneros.!!
Por su parte, el gobernador del Chaco, Domingo Peppo, en declaraciones a una radio porteña, calificó de “satisfactoria” la reunión con el presidente Mauricio Macri y aseguró q presupuesto es fundamental para devolver la confianza” en el país en medio de la crisis económica.
“En este momento en que todo es muy volátil, lo importante era dar esta imagen de confianza el consenso mayoritario que primó fue buscar estabilidad y defender las políticas sociales”, aseguró en referencia a la foto.

El teorema de Baglini
Las declaraciones, casi denuncia, del gobernador de La Pampa, Carlos Verna “hay gobernadores peronistas más cerca de Macri que de Perón”, tienen claramente un mensaje a la interna del peronismo. Sin embargo hay que admitir que cuando afirma que “no sería una irresponsabilidad no votar el Presupuesto, porque la irresponsabilidad fue ir al FMI”, habilita a las oposiciones en sus provincias a extremar las críticas a los gobernadores por respaldar y para chicanear sobre “la gobernabilidad del mal”. Estas críticas a los gobernadores en sus respectivas provincias no se hicieron esperar, especialmente en las redes sociales. Resumidamente confunden apoyo institucional con complicidad. Quizá, la utilización reiterada de la palabra “gobernabilidad” terminó vaciando su efecto explicativo, o racional. Al menos se gastó como efecto en la emisión del mensaje, pero se debe reiterar que su significación no sólo se limita a garantizar condiciones favorables a un gobierno para la toma de decisiones, sino que también es una categoría democrática asociada a la estabilidad institucional y política, y su relación con la continuidad de reglas en las relaciones sociales y la cosa pública.
Escalada y Valenzuela encuadraron esas críticas en la miopía del que ve el árbol y no el bosque además de recordar el teorema de Baglini: “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”. Otra vez: los fundamentalismos destruyen consensos y la posibilidad del diálogo democrático

Los pampeanos y el aborto
Por otra parte y como paréntesis, la actitud confrontativa de Verna tiene un antecedente que permite sospechar de sus intenciones. Un viejo zorro del toma y daca de la vieja política. Vale recordar que el 14 de junio, cuando la cuenta en la Cámara de Diputados daba en horas de la mañana más votos en contra que a favor de la despenalización del aborto, sorpresivamente dos diputados pampeanos se dieron vuelta y pasaron a apoyar el proyecto. Melina Delú y Ariel Rauschenberger, leales al gobernador Verna, no se habían manifestado los días antes, pero dejaban deslizar que votarían en contra. Se dieron vuelta. En el Boletín Oficial aparecía una resolución del Gobierno Nacional otorgándole a la provincia de La Pampa un aporte de 400 millones de pesos a la caja previsional provincial, algo que le venía solicitando Verna a Macri desde hacía dos años. ¿Y si estamos ante otro gambito como ese?

Favorece más a las provincias que a la Casa Rosada
La cuestión del presupuesto puso tanto al Presidente como a los gobernadores ante una encrucijada. A Macri le favorecería que no le aprueben el presupuesto, para la campaña de victimización que sabe hacerla muy bien, pero fundamentalmente en la administración discrecional de los recursos. De esa manera tendría una extensión del vigente. El incremento, sólo por la inflación de los recursos, quedaría a tiro de decreto para su distribución. Pero, como dijimos, se enfrenta a una demanda del FMI y sus amigos del G-20.
Al mismo tiempo, al aprobar el presupuesto 2019, los gobernadores cumplen con las reglas de juego pero, fundamentalmente, saben que es necesario para no quedarse sin un plan de cuentas para sus respectivos gobiernos.

Un dato de época
En síntesis, como observábamos en nota anterior la cuestión del Presupuesto nacional 2019 puso en el centro del escenario a los gobernadores de provincia junto al presidente de la nación. Es un dato de época más allá de la fórmula que acuerden para el equilibrio fiscal. La crisis que diluyó la representación de los partidos tradicionales es una oportunidad histórica para las provincias.

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