En su momento, la administración de Morales comparó a Macri con el presidente norteamericano Donald Trump y envió a un grupo de funcionarios de la Cancillería a exigir explicaciones por el decreto presidencial al que calificaron de "discriminatorio" y "xenófobo".
Desde el gobierno de Macri, tanto la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como el director de Migraciones Horacio García explicaron a los diplomáticos de Bolivia que no hay ninguna política discriminatoria en la Argentina sino todo lo contrario. Así, se explicó que la Argentina acelerará la expulsión de extranjeros que cometen delitos pero al mismo tiempo amplió los niveles de radicaciones de extranjeros, entre los que se encuentran en mayor medida ciudadanos bolivianos.
Sin embargo, las explicaciones del gobierno argentino no convencieron en La Paz. De hecho, Macri y Morales ya postergaron dos reuniones bilaterales que iban a tener. Adujeron "problemas de agenda" en ambos casos. Ahora el conflicto sanitario amenaza con complicar otra vez este encuentro postergado.