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Misiones y Corrientes, los puntos más vulnerables al ingreso de la fiebre amarilla

Una especie amenazada que habita en los bosques de cinco provincias del nordeste del país podría ser la primera en contraer la fiebre amarilla por la proximidad con Brasil. Son los monos aulladores o carayás, que en el ciclo de transmisión selvática de esta enfermedad actúan como centinelas. Por eso se reforzó el monitoreo de esas poblaciones, en especial en dos provincias.

"Estamos en alerta por la evidencia de un aumento de casos en la población de primates no humanos de Brasil. Misiones y Corrientes son los puntos más vulnerables en nuestro país al ingreso de la enfermedad. Por ahora, son las dos provincias que estamos considerando de acuerdo con la información de la red de vigilancia sanitaria", explicó Paula González, coordinadora de la Dirección de Fauna Silvestre y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
Desde esa cartera emitieron un comunicado con recomendaciones ambientales preventivas para quienes vayan por turismo, trabajo o residan en esas zonas naturales. Lo hicieron dado "la alerta epidemiológica emitida por el Ministerio de Salud de la Nación, en relación con el aumento de casos de fiebre amarilla en Brasil".
En la transmisión actual (selvática) del virus en ese país, entre monos y estos con la población, intervienen dos géneros de mosquitos: sabethes o haemagogus. Se dice que la transmisión se "urbaniza" cuando se infecta -y transmite el virus- otro mosquito: elAedes aegypti, que es el mismo vector de los virus del dengue, la fiebre chikungunya y el zika.
Hace un año, según los informes semanales que difundía el Ministerio de Salud brasileño, LA NACION daba cuenta de la misma inquietud de este lado de la frontera y en una época de alto tránsito entre los países por el turismo. "Hasta la fecha, todos los casos humanos de fiebre amarilla en Brasil están asociados con los mosquitos selváticos. El último caso de fiebre amarilla urbana en Brasil fue en 1942", comunicó ayer la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Lo hizo al anticipar que 23,8 millones de residentes de 69 municipios de los estados de Río de Janeiro, San Pablo y Bahía recibirán dosis fraccionadas de la vacuna. Una quinta parte de la dosis protege durante por lo menos 12 meses.
Esta estrategia de inmunización se aplica en escenarios de emergencia, cuando es necesario aprovechar mejor el stock de vacunas disponible, proteger a una mayor cantidad de población y reducir la posibilidad de que la enfermedad se disemine. Desde que en 2016 se comenzaron a detectar los brotes epidémicos (epizootias) que están diezmando la población de monos en el país vecino, hubo 511 casos humanos confirmados y 180 muertes.

Advertencias

A modo de prevención y para proteger a los monos aulladores, una especie amenazada, cuya captura y comercialización está prohibida en el país, el Ministerio de Ambiente de la Nación difundió medidas para que la población que pase por áreas naturales donde habitan los carayás sepa cómo actuar si encuentran un mono muerto, caído, que se comporta raro o está alejado de su grupo.
"No hay que tocarlo, sino dejarlo en el lugar e informar a las autoridades locales ambientales o de salud más cercanas", precisó González. También se puede llamar a la línea gratuita del Ministerio de Salud de la Nación: 0-800-222-1002.
"Los monos no son un peligro para las personas -insistió González-. No son los que transmiten la fiebre amarilla, sino que tienen una función de centinela de la enfermedad que nos permite a la red de vigilancia sanitaria contar con información de que el virus está circulando y tomar medidas".
La red de vigilancia la integran los ministerios de Salud y Ambiente de la Nación de Corrientes y de Misiones, el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas Dr. Julio I. Maiztegui de Pergamino, e investigadores del Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (Ceiba), en Puerto Iguazú.

Especies centinela

Hábitat: las especies locales de Alouatta guariba clamitans (rojos) y Alouatta carayá (negros y dorados) viven en los bosques y ayudan a conservarlos al dispersar las semillas de los frutos que comen. Se mueven por los árboles.
Distribución: los carayá rojos habitan en Misiones y los negros y dorados lo hacen en Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santa Fe.
Aullido: se escuchan a más de 1 km
Alimentación: comen frutos, hojas y flores
Comportamiento: viven en grupos que se mantienen unidos, juegan y se acicalan entre ellos

¿Cómo actuar?

La fiebre amarilla se transmite solo por la picadura de mosquitos, que pueden infectar a monos y personas. Los carayás son los primeros en contraer la enfermedad y mueren rápido.
Si se encuentra un mono muerto, no hay que tocarlo ni moverlo. Hay que avisar a las autoridades locales.

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