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Después del 22-O, se vendrá la batalla por la sucesión en el PJ bonaerense

Después del 22-O, se vendrá la batalla por la sucesión en el PJ bonaerense

Apenas termine la carnicería del 22-O, con un peronismo dividido en tres facciones en competencia electoral, los caciques enseguida afilarán sus cuchillos para otra batalla, una más definitoria para el camino hacia 2019: a mediados de diciembre se deberían renovar las autoridades del PJ bonaerense, hoy virtualmente en manos de Florencio Randazzo para inyectarle fondos a su campaña. El potencial responde a que si bien ese día vence el mandato del matancero Fernando Espinoza, la cúpula partidaria ya comenzó a elaborar la hipótesis de postergar la pelea hasta cicatrizar las heridas legislativas, al menos hasta marzo del año que viene.
El ex intendente de La Matanza se autoconsagró presidente del PJ provincial el 15 de diciembre de 2013, al obtener 400 mil votos (un 20% del padrón de afiliados). Era el único competidor luego de la impugnación (su karma) de Mario Ishii, mandamás de José C. Paz. Con una Justicia hoy menos afín a los atajos que supo idear el ex apoderado Jorge Landau, un especialista en sortear laberintos jurídicos, ya hay quienes advierten que es poco probable posponer ni siquiera unos meses el debate partidario. Como antecendente recuerdan que si bien la jueza María Servini de Cubría (otrora atenta a los mandados peronistas) avaló en 2016 la prórroga del PJ nacional, la Cámara Nacional Electoral revocó el fallo al insistir con el cronograma que consagró, luego, al sanjuanino José Luis Gioja.
Atendiendo a la nueva realidad, por lo bajo ya que en público queda mal en plena contienda legislativa, ya comenzaron los auto-operativos clamor entre los pesos pesados y medianos pejotistas para reemplazar a Espinoza. Jubilado, el ex presidente Eduardo Duhalde, fue el primero en apuntarse públicamente. Tendrá la espina de su frustrado sueño de recuperar el PJ nacional al naufragar una polémica interna con los puntanos Rodríguez Saá.
Descartada la opción duhaldista modelo 2002, tras el estallido, la Guerra de Sucesión abre otras variantes. La primera de ellas, cuentan en el PJ, es la "continuista": la reelección de Espinoza. Su futuro depende de la victoria o la derrota de Cristina Fernández de Kirchner, a quien el matancero no sólo respaldó en su aventura de borrar el PJ bonaerense de su frente sino que va de tercer candidato a diputado por UC.
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