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No hubo abandono policial ni omisión de auxilio en la muerte de cabecilla narco

No hubo abandono policial ni omisión de auxilio en la muerte de cabecilla narco


Se llamaba Mariela Carina Cáceres (32) y la conocían como ‘La Maru’. El beneficio de seguir el proceso fuera de la prisión había sido decidido en función de favorecer la crianza de sus hijos menores, pero el seguimiento investigativo concluyó que la comercialización de esas sustancias continuaba y, por eso, ante la firme presunción de que era bajo su órbita, las autoridades rodearon su centro de operaciones en el barrio Tiro Federal.

Esa noche, en un intervalo de cinco horas, dos veces intervino el servicio médico por medio de sus ambulancias y paramédicos. La mujer fue trasladada hasta el hospital Madariaga recién en una segunda instancia, pero llegó sin signos vitales.

La autopsia determinó que sufrió un infarto masivo producto de una intoxicación aguda con cocaína y eso descubrió, finalmente, que se había tragado envoltorios con la sustancia sin decir absolutamente nada.

Su pareja, Gabriel De La Cruz, entendió que los federales que actuaron en ese operativo tardaron en auxiliarla ante la sospecha de que estaba actuando un ataque de epilepsia para desenfocar el real objetivo del procedimiento. Y con la certeza de que -a su criterio- eso fue determinante, denunció a los tres uniformados por el delito de abandono de persona y omisión de auxilio, mientras que en paralelo cuestionó a los médicos y enfermeros que la atendieron, sosteniendo que no respondieron con celeridad al pedido de auxilio.

La denuncia fue hecha en la Fiscalía Federal, a cargo de Horacio Campitelli. La causa avanzó y más de un año después de investigación, en consonancia con el pedido fiscal la titular del Juzgado Federal de Posadas, María Verónica Skanata, decidió sobreseer total y definitivamente a los apuntados al determinar que no hubo abandono de persona ni omisión de auxilio en la muerte de ‘La Maru’.

Descompensación y muerte 
El fallo judicial es claro en cuanto a las consecuencias que derivaron en la muerte de la mujer y, por medio de éste, fueron desestimadas cada una de las acusaciones de De La Cruz.

El hombre marcó la presunta inacción de tres efectivos a cargo del allanamiento, aduciendo que no se tomaron en serio la dolencia que derivaría en la muerte de su pareja.

En ese contexto, reveló que esa noche, después de solicitar insistentemente una ambulancia, los enfermeros o paramédicos concurrieron tardíamente y en la primera intervención habrían señalado que la paciente estaba mintiendo o aparentando.

Esto habría provocado que los federales negaran autorización para que la atendieran en un sanatorio, hasta que horas después, en una segunda solicitud de asistencia, recién accedieron a que la trasladen al Madariaga. Dijo que fue porque el cuadro se agravó y debido a la presión ejercida por un grupo de vecinos y familiares.

La investigación reunió en el expediente todos los elementos necesarios para determinar el grado de responsabilidad de cada uno de los actores, concluyendo que ninguno de ellos fue responsable de la muerte de la mujer en el contexto del allanamiento que hicieron en esa casa ubicada sobre la avenida Gendarmería Nacional al 115.

Se determinó que esa noche Cáceres manifestó sentirse descompuesta, circunstancia que motivó que los uniformados solicitaran una ambulancia, arribando la unidad a las 23.05, a cargo del enfermero Orlando Almada.

El profesional la estabilizó sugiriendo que no era necesario el traslado hasta el nosocomio. Más tarde (entre las 00.30 y 1) volvieron a requerir una ambulancia, puesto que la mujer volvió a descompensarse, por lo que la llevaron al nosocomio junto a una hermana y la uniformada posteriormente acusada.

En el reporte de epicrisis de la Red de Información de Salud de Misiones, quedó plasmado que la paciente “ingresó al shock room en camilla común, sin signos vitales y se la conectó a monitoreo multiparámetros, realizándose maniobras de reanimación, sin éxito”.

Ingesta mortal
Uno de los puntos coincidentes entre fiscal y jueza, considerados determinantes para la absolución de los acusados, es que, de haber tomado conocimiento que durante el allanamiento la mujer había ingerido los ravioles de cocaína, habrían adoptado recaudos para afrontar la situación. No lo sabían porque ésta jamás lo contó, ni siquiera al advertir que se estaba muriendo.

El informe médico resultante de la autopsia indicó que “se detectaron en las muestras de contenido estomacal, sangre y orina la presencia de principio activo y metabolitos de cocaína (…) y dentro de su cavidad estomacal bolsas de polietileno con cocaína, cafeína y benzocaína, lo que hace posible inferir que la occisa pudo haber sufrido una absorción excesiva de este alcaloide por vía digestiva capaz de generar una intoxicación aguda”.

En conclusión, se determinó que la muerte de Cáceres se produjo por intoxicación aguda con cocaína.

En el criterio de los juzgadores, lo expuesto pone en relieve que los federales desconocían la situación de riesgo a la que se colocó la mujer al ingerir envoltorios de cocaína y del peligro que corría su salud.

Sostienen sobre eso que “el delito de abandono de persona es un tipo doloso omisivo, que requiere conocimiento y voluntad, por lo que si no hay conocimiento de la situación de abandono no se puede querer abandonar”.

Sobre la misma base, analizaron la supuesta omisión de auxilio, coincidiendo sobre la falta de  conocimiento de los policías sobre el cuadro de peligro al que se sometió Cáceres.

“Los acusados articularon las vías a su alcance y requirieron la presencia de los profesionales de la salud” concluyó el fallo, que en los párrafos finales reitera el sobreseimiento total y definitivo.

Perfil de La Maru
De acuerdo al expediente judicial, Mariela Cáceres era considerada líder de la gavilla y operaba con un rol tan protagónico como el de su padre, Pato (con prisión domiciliaria), y otro detenido conocido como Pollo, acusado de llevar adelante la distribución de cocaína casa por casa, al mejor estilo de un reparto de comidas rápidas.

La Policía Federal desbarató a esta organización el 13 de junio del año pasado, cuando detuvieron a dos acusados de formar parte de la banda. Un par de días después, ‘La Maru’ se entregó y quedó detenida hasta que la beneficiaron con prisión domicilaria.

En esa condición, los federales descubrieron que seguía adelante del negocio ilegal y la allanaron, con la consecuente ingesta de cocaína que derivó en su muerte.

De la investigación surgió que todas las noches la banda recibía entre 30 y 40 pedidos de esa droga y que se alzaba con alrededor de cuatro mil pesos por jornada. Si la venta era buena, podían ganar hasta 20.000 pesos por semana o, en todo caso, 80.000 pesos por mes.

Según la investigación, todos operaban en un vasto territorio delimitado por la costa norte de Posadas, la ribera del arroyo Mártires, la avenida Lavalle y la avenida Quaranta (ex ruta nacional 12). Ése era el ámbito en el que se movían los deliverys con sus motos. Uno de ellos había sido detenido en pleno transporte, con unas 30 dosis.
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