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Países no productores ganan en la industrialización de la yerba mate

Países no productores ganan en la industrialización de la yerba mate

 Mientras que, en Misiones, que tiene la mayor superficie de plantación del cultivo y es una producción milenaria, aún se sigue luchando para que se le pague al productor lo justo y también existen puntos en blanco en toda la cadena yerbatera en cuanto a controles para lograr un alimento que cumpla con todas las exigencias de nuevos mercados.

 Para el ingeniero agrónomo José Stevenson, que lleva adelante de forma particular investigaciones sobre los puntos críticos en lo que es la producción de yerba mate desde el cultivo hasta la elaboración del paquete así como también el estudio de productos en base a yerba desarrollados en otros países, son varios estos puntos críticos en la cadena yerbatera y aseguró que antes de salir a buscar nuevos mercados es necesario revisar paso a paso la producción y elaboración.

“Sabemos que la yerba es natural y el consumo hace bien. Encaja en lo que se define como un alimento funcional que es aquel que es capaz de aportar sustancias con funciones fisiológicas definidas brindando beneficios para la salud de quien lo consume”, explicó.

“El potencial está y los estudios científicos que lo avala son muchos pero el proceso y su manipulación deben ajustarse a las normas de los posibles mercados y que van más allá de las buenas prácticas. Se deben realizar controles más estrictos que ajusten el producto a esos mercados que hoy por hoy son muy exigentes”, añadió.

 Stevenson contó que su interés por el cultivo madre de la tierra roja es de familia. “Mi bisabuelo (Allan Stevenson) es uno de los pioneros en el sector, fue quien desarrolló lo que hoy conocemos como el sapecador y eso le costó la vida”, recordó.
 Y añadió: “Me crié inmerso en lo que es la yerba. Y lo que apunto es a eso a encontrar formas de mejorar los procesos con la tecnología. La ciencia viene estudiando en muchos aspectos al cultivo y la tecnología debe avanzar para encontrar procesos que mejoren el producto”.

El profesional dijo que trabaja desde el punto tecnológico ya que son muchos los estudios científicos que prueban que el cultivo es apto para el desarrollo de múltiples productos alimenticios y farmacéuticos. “Tiene abundantes propiedades, de eso no hay duda. De lo que carecemos, y en lo que estoy enfocado, es en la parte tecnológica, esto es cómo hacemos para beneficiarnos de todas estas propiedades”, añadió.

 En ese sentido, recordó que es necesario ver a la yerba mate como un alimento durante todo el proceso que lleva hasta el producto final. “Hay que procesarlo aplicando el criterio de la manipulación de alimentos. Todo lo que sea cosecha y elaboración, debe tener un tratamiento adecuado, algo dista mucho de lo que se hace hoy”, explicó.

 Y señaló que sus investigaciones se centran en desarrollar procesos tecnológicos que puedan lograr un producto final inocuo y que cumpla con todos los estándares que se pide en el país y en el mundo por ser la yerba un alimento un alimento.
Los puntos críticos
 Así, indicó que está desarrollando “una metodología de cosecha, tomando lo que ya existe en el mercado. Se trata de un tipo de cosecha que permita una buena manipulación de la planta y de los trabajadores, un sistema semimecánico, donde el corte es manual, la planta es bien tratada y la quebranza es mecánica. Estamos en una etapa inicial con un prototipo que estamos probando”.

En ese marco, analizó que existe otro punto crítico que es el secado. “Todos los materiales que se utilizan hoy para hacer este proceso tienen que ser adecuados realmente, aprobado para manipulación de alimentos que no implique daños al consumo. No puede haber maderas, chapas oxidadas, las hojas no tiene que tener contacto con el fuego y el humo, ni con la tierra u operarios”, detalló.

 El investigador lleva adelante algunos análisis de este tipo actualmente con fondos propios aunque reconoció que “cada vez es más difícil seguir ese camino por los altos costos por lo que pedí algún tipo de ayuda al Inym”.

También señaló que el almacenamiento también debe hacerse en condiciones más adecuadas para tal fin. “La yerba mate no debe estar al contacto de animales, insectos, humo, polvo o personas. Requiere de lugar bien preparado y acondicionado para el almacenamiento final de stock”, añadió.

“Hablamos de una cadena donde actúan múltiples actores por eso es necesario hacer estos análisis en los puntos críticos para resolver los inconvenientes de cada etapa para que al final se logre un alimento bueno, inocuo y que cumpla con las exigencias de potenciales mercados, esto le va a dar un plus a nuestro producto”, aseguró Stevenson.

 Recordó que la yerba se incluyó dentro del código alimentario argentino en los años 80 y luego pasaron muchos más para sumar otros productos como el tereré, la yerba compuesta, o la de menor contenido de polvo o palo.

“Todo esto antes  no se consideraba ni estaba dentro del código. Es un trabajo que llevó su tiempo, y que hoy queramos introducir la yerba en otros mercados, sin tener en cuenta estos aspectos no suma. Antes hay que evolucionar”, indicó.

 A su entender, “lo primero es demostrar que se cumple con las normas, hacerlo bajo las exigencias de los mercados a los que queremos llegar con  nuestro producto. No olvidemos que el consumo de yerba crece en popularidad e interés en otros países del mundo. Estados Unidos, Canadá, países de Europa y el Oriente pero, salvo el último, los demás son países muy exigentes: quieren un producto natural que sea procesado de forma adecuada. Por eso antes de ofrecer, hay que cumplir con las reglas”.
Y advirtió: “para ganar mercados debemos esforzarnos muchos más y mejorar los procesos en la cadena completa, no solo en un eslabón. No digo que toda la producción se haga de esa forma sino al menos aquellas que apuntan a llegar a otros mercados”.

Asimismo, recordó que “los consumidores son cada vez más exigentes. Y hay que darle garantías de que la yerba tiene un sello de origen, que tiene prácticas culturales amigables con el ambiente, y que el proceso por el cual se logra asegurar la inocuidad del producto”.

Y finalizó: “Cuando se ofrece algo así, tenes mercado asegurado Si esto se comprueba  a través de distintos controles y análisis, el mercado privilegia el producto. Eso es lo que debemos alcanzar”.
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