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Estados Unidos contra Corea del Norte: crónica de un conflicto que amenaza al mundo

Estados Unidos contra Corea del Norte: crónica de un conflicto que amenaza al mundo

Desde que heredó el poder a fines de 2011, Kim Jong-un aceleró drásticamente la velocidad y el alcance del desarrollo de armas nucleares de Corea del Norte y el misil balístico para transportarlas.
En 2016, su régimen fue repudiado en el mundo por probar dos dispositivos nucleares y más de 20 misiles balísticos. Los alardes belicosos continuaron en 2017, cuando Pyongyang aceleró el ritmo de las pruebas de misiles balísticos y presentó nuevas armas avanzadas. El 4 de julio marcó un hito con el lanzamiento del primer misil balístico intercontinental.
En la comunidad internacional, especialmente en Estados Unidos, crece la preocupación de que Kim pronto domine la tecnología para desarrollar un misil balístico intercontinental (ICBM) capaz de transportar una ojiva nuclear, un avance que podría poner en peligro gran parte del territorio continental estadounidense.
Para el régimen totalitario de Corea del Norte, que se centra principalmente en su propia supervivencia, las pruebas representan una parte fundamental de la llamada política de "byungjin", que persigue el doble objetivo de desarrollar armas nucleares y mejorar la economía nacional. Montar una fuerza disuasiva nuclear viable protegería a Pyongyang de las amenazas externas aumentando el costo del conflicto.
Muchas pruebas, en particular las de misiles de corto alcance, pueden considerarse ataques militares, pero la aparición de nuevos misiles de largo alcance y la mayor frecuencia de los lanzamientos muestran que las capacidades técnicas de Corea del Norte mejoran rápidamente.
En mayo, Corea del Norte probó el Hwasong-12, una nueva arma capaz de transportar una "ojiva nuclear pesada y de gran tamaño" hasta Estados Unidos. Los analistas declararon la operatividad del misil y aunque su alcance, estimado en 4500 km, no representaría una amenaza para el territorio continental estadounidense, el arma llegaría a territorios de dicho país en el Pacífico. A principios de agosto, Pyongyang declaró que estaba considerando utilizar el arma para atacar Guam después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificara su retórica contra el régimen. Las tensiones con Estados Unidos escalaron drásticamente desde julio, después de las dos pruebas del primer ICBM de Corea del Norte, el Hwasong-14.
No obstante, los reclamos de Corea del Norte deben tratarse con cautela, y el propio régimen generó una ambigüedad estratégica al lanzar los dos misiles nuevos de largo alcance en trayectoria casi vertical. En la segunda prueba, el Hwasong-14 alcanzó más de 3700 km de altura y aterrizó a unos 1000 km del lugar de lanzamiento. En una trayectoria normal, los analistas creen que su alcance podría llegar a gran parte del territorio continental de Estados Unidos.
El arsenal de Corea del Norte también incluye el Taepodong-2, un cohete de largo alcance que se cree que tiene un rango similar al Hwasong-14. Sin embargo, hasta ahora solo se utilizó para lanzar satélites en órbita y no hay consenso sobre si es capaz de disparar un dispositivo nuclear o transportar una carga útil significativa. También se cree que el ejército está desarrollando otro misil de largo alcance, el KN-08, que solo apareció en los desfiles.
Otro desarrollo significativo del programa de misiles del país es el KN-15 de mediano alcance, que se probó por primera vez a principios de 2017. A pesar de tener un alcance limitado de unos 2000 km, el misil emplea un motor de combustible sólido. Según Jeffrey Lewis, del Centro James Martin de Estudios para la No Proliferación, estos misiles pueden dispararse sin mayor advertencia y requieren menos vehículos de apoyo.
Del lanzamiento del Hwasong-14 se infiere que la tecnología del país se está desarrollando con rapidez. Sin embargo, muchos expertos sostienen que llevará años hasta que Corea del Norte pueda desplegar con éxito un arsenal de misiles de largo alcance listos para intervenir en conflictos.
La otra cara de la amenaza norcoreana es su programa nuclear, cuyo objetivo final es producir una bomba que pueda montarse sobre los misiles. En 2016, el régimen detonó dos dispositivos nucleares su cuarta y quinta prueba que llevaron a un nuevo ostracismo internacional.
Los expertos sembraron dudas sobre los alardes de Pyongyang de que en la primera se utilizó una bomba de hidrógeno (las pruebas anteriores habían sido con bombas atómicas menos potentes). El rendimiento estimado del dispositivo fue de 7 a 10 kilotones de TNT. La segunda prueba fue significativamente más potente, con un rendimiento estimado de 10 a 30 kilotones. En comparación, el ataque nuclear estadounidense contra Hiroshima en 1945, que se cobró la vida de 150.000 personas, explotó con una energía de 15 kilotones.
No obstante, el aumento de la potencia de los dispositivos es tan importante como la capacidad del régimen para miniaturizarlos lo suficiente de modo que los misiles puedan transportarlos. Pyongyang afirmó que ya alcanzaron esta meta, pero no hay consenso entre los expertos de Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, en un informe publicado en el Washington Post a principios de agosto, se citó a funcionarios de inteligencia de Estados Unidos que sugerían que Corea del Norte había superado uno de los desafíos tecnológicos decisivos en materia de diseño de misiles nucleares y producido una ojiva a escala reducida.

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