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De Vido: entre la libertad que otorgan los fueros y la condena social

De Vido: entre la libertad que otorgan los fueros y la condena social

El ex funcionario kirchnerista sigue acumulando procesamientos mientras se resiste a abandonar su banca y se aferra a su inmunidad parlamentaria para no ir preso. Ascenso y caída en desgracia de uno de los hombres que mayor poder y protección acumuló durante la década K y al que la justicia parece haber comenzado a darle la espalda.
Néstor Kirchner, cuatro años de logros económicos y gestión poco ortodoxa", se titulaba la nota que el diario español El Mundo publicó el 9 de diciembre de 2007, último día de la Presidencia del ex gobernador santacruceño, con inéditos índices de popularidad que oscilaban entre el 60% y el 65%. El texto servía como antesala al traspaso de mando que horas después iba a derivar en el inicio del primer período de Cristina Fernández como presidenta.
Todo parecía ir bien en la Argentina hace una década exacta. Las estadísticas apuntalaban a una administración valorada a nivel nacional con sólidas victorias en las legislativas de medio término y en las presidenciales, y también aprobada en el plano internacional. Aunque por esos días, al tigre le empezaban a salir las primeras manchas.
El primer escándalo de corrupción durante el kirchnerismo se imponía en las tapas de los diarios: el caso Skanska. La denuncia por irregularidades en la contratación de la empresa sueca para la construcción de dos gasoductos ponía en la mira de la Justicia a los principales funcionarios del Ministerio de Planificación que desde 2003 conducía Julio De Vido.
Hombre de estrecha confianza de Kirchner, porteño de nacimiento pero santacruceño por adopción, el arquitecto De Vido había sido ministro de Economía y de Gobierno en esa provincia entre 1991 y 2003. Sus siguientes 12 años lo tuvieron al frente de la caja más influyente y decisiva de todas las que se manejaron en la Nación. Él mismo reconoció que le puso la firma a decisiones por más de u$s 107.000 millones.
Semejante poder conllevó que su nombre y apellido aparecieran como matriz común de cada uno de los expedientes judiciales que incluyeron, y aún involucran, al kirchnerismo en Comodoro Py.
La acusación por Skanska fue la primera de decenas que recorrieron juzgados federales. Protegido por ser parte del Gobierno de turno, durante años las investigaciones se desvanecieron e incluso, algunas como Skanska, fueron cerradas.
Bisagra
La muerte de Néstor Kirchner, en octubre de 2010, marcó una bisagra para De Vido. La afinidad que él tenía con el ex presidente distaba mucho de su vínculo con Cristina. "Él lo creó, ella lo heredó", esgrimen quienes conocen de cerca la intimidad del matrimonio. Aun con esas diferencias en el trato, De Vido siguió siendo cuidado por el Gobierno, y continuó formando parte de la toma de decisiones. El 22 de febrero de 2012, a las 8.32, su destino empezó a cambiar. Fue el día en que la corrupción mató a 51 personas e hirió a 789, luego de que una formación del ferrocarril Sarmiento, debido a desperfectos técnicos, se incrustara contra el segundo andén de la estación Once. Concesionado a la empresa TBA desde mediados de la década del 90, el deficiente servicio implosionó ese día y De Vido quedó expuesto como nunca antes.
Con la secretaría de Transporte bajo la órbita de Planificación, pasó a ser indicado como el principal responsable de una tragedia evitable, aunque, por protección política, volvió a ser resguardado. En junio de ese año, el Gobierno anexó la cartera de Transporte al Ministerio del Interior que conducía Florencio Randazzo y De Vido se quedó sin una caja millonaria y estratégica. Pero su nombre, más allá de los reclamos masivos de los familiares de las víctimas, quedó afuera del expediente que instruyó el juez Claudio Bonadio hasta su juicio en 2015.
El cuestionado segundo mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner motivó un despertar en la Justicia, que puso el foco en los múltiples escándalos por corrupción que salpicaban al kirchnerismo. De Vido fue el denominador común. Entre otras, se le iniciaron investigaciones por la compra de material rodante obsoleto a Portugal, por el pago de sobreprecios en la compra de Gas Natural Licuado y por no haber renegociado los contratos ferroviarios. Pero también se reactivaron las denuncias por Skanska y por enriquecimiento ilícito propio y de su mujer, Alessandra Minnicelli.
La proximidad de las elecciones de 2015, y el impedimento constitucional a CFK para ir por un tercer período como Presidenta, obligaron al Gobierno a pensar una estrategia para blindar a De Vido frente al peor escenario: que el kirchnerismo dejara el Ejecutivo. Por eso, a mediados de ese año se confirmó su candidatura como diputado nacional, con fueros parlamentarios asegurados hasta 2019, que no lo exceptuaba de ser investigado, enjuiciado o condenado, pero que sí impedía que se efectivice cualquier detención. A tal punto era complejo el frente judicial del ministro que la propia Cristina prescindió de ser candidata y se quedó sin fueros por al menos dos años.
El panorama apocalíptico que el Frente para la Victoria imaginó se cumplió luego de la victoria de Mauricio Macri sobre Daniel Scioli en el ballotage, y De Vido encontró su refugió en el Congreso. Desde allí, sostuvo una fuerte crítica hacia el gobierno electo, y fue designado para dirigir la Comisión de Energía, el área donde su gestión ministerial fue más cuestionada y donde, todavía hoy, los jueces siguen indagando -e indagándolo- sobre el pago de presuntas coimas y las adjudicaciones irregulares otorgadas por Planificación.
El 14 de junio de 2016 su situación se empeoró a raíz de la inesperada detención de José López, su ladero durante 12 años como secretario de Obras Públicas. López fue encontrado esa madrugada intentando ocultar más de u$s 8 millones en un convento en la localidad bonaerense de General Rodríguez. "Es plata de la política", declaró el ex funcionario, que sigue preso y coincide con De Vido y Cristina en múltiples investigaciones, como la que se los acusa de haber favorecido al empresario Lázaro Báez -también detenido- al adjudicarle $ 46.000 millones en contratos viales.
Apuntado también por las presuntas coimas que la constructora brasileña Odebrecht pagó en el país por más de u$s 35 millones, en los primeros días de este mes, De Vido quedó acorralado por un pedido del fiscal Carlos Stornelli para que se le dicte el desafuero y, además, se disponga su detención, por el presunto desvío de $ 265 millones en el proyecto minero de Río Turbio que nunca se concretó y que le generó al Estado un gasto por $ 26.600 millones. El juez federal Luis Rodríguez desestimó el pedido del fiscal, pero el caso activó un debate en el Congreso para discutir acerca de la quita de fueros a De Vido y sobre su destitución por "inhabilidad moral".
Cerca del ex ministro, aseguran que mientras conserve los fueros no le incomodan las indagatorias constantes. Pero admiten que le preocupa un expediente en particular, en el cual fue incluido tras el juicio y por el que se encuentra procesado y próximo a recibir una inevitable condena, que se presume, puede ser de entre cinco y ocho años de detención. Se trata de la Tragedia de Once, la marca indeleble que lleva De Vido en su frente, que desnudó las falencias de una gestión errática y confirmó las sospechas sobre el funcionario más influyente del kirchnerismo, hoy aferrado a una banca que le garantiza la libertad, pero no lo exime de la condena de la opinión pública.
Sus cinco procesamientos
- Tragedia de Once
Procesado por presunto coautor del delito de descarrilamiento y como presunto partícipe necesario del delito de defraudación contra la administración pública.
- Renegociación de los contratos ferroviarios
Procesado por los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con la función pública.
- Compra de material rodante obsoleto a España y Portugal
Procesado por incumplimiento de los deberes de funcionario público" y "negociaciones incompatibles con la función pública".
- Subsidios al gasoil a colectivos
Procesado por defraudación contra la obra pública
- Obra Pública
Procesado por asociación ilícita y defraudación por armar una estructura para favorecer a Lázaro Báez con $ 46.000 millones en contratos viales.

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