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China, Alemania y EE.UU. pelean por el liderazgo global en la cumbre del G-20

China, Alemania y EE.UU. pelean por el liderazgo global en la cumbre del G-20

Con la llegada de Trump al gobierno la hegemonía norteamericana se puso en cuestión y otras potencias se posicionan para comandar la geoestrategia mundial
La primera cumbre de líderes del G20 tuvo lugar en Washington a fines de 2008. Y si bien la credibilidad de Estados Unidos se había visto golpeada por la quiebra de Lehman Brothers y la guerra en Irak, no había ninguna duda de que el líder más importante de la sala era el anfitrión, el presidente George W. Bush.
Nueve años más tarde, mientras el G20 se prepara para reunirse en Alemania, ya no queda claro que si el resto del mundo puede recurrir al presidente norteamericano en busca de liderazgo. No hay que olvidar que el slogan de Donald Trump es "Estados Unidos primero". Mientras tanto, otros aspirantes al liderazgo global se ofrecen como voluntarios.
Xi Jinping, el presidente de China, claramente se está posicionando como el defensor de las formas de cooperación internacional que tanto rechaza Trump. Y si bien Angela Merkel desestimó la idea de que ella sea la líder de Occidente por considerarla "grotesca".
Si fuera por los ciudadanos del mundo, Merkel tendría que ocupar el lugar de líder global. Una encuesta de Pew publicada la semana pasada indica que de una muestra representativa de 37 países, el 42% expresó confianza en que la canciller alemana "haría lo correcto", comparado con 28% para Xi y 22% para Trump.
Sin embargo, el liderazgo no es una competencia de popularidad. Y los líderes de Estados Unidos, China y Alemania llegan a la mesa del G20 con sus propias fortalezas y debilidades. Un resumen de los pros y contras que tienen los tres aspirantes al liderazgo global sería más o menos así.
Donald Trump
Pros: Trump es el líder de la actual superpotencia. Estados Unidos tiene una red global de alianzas que ninguna otra potencia puede igualar. También cuenta con una solidez militar sin igual. Muchos países de la mesa del G20 en última instancia dependen del poder duro de Norteamérica para garantizarse su seguridad en un mundo cada vez más incierto.Y si bien el errático comportamiento de Trump es profundamente inquietante, las instituciones norteamericanas podrían terminar siendo más poderosas que el presidente.
Contras: La filosofía de "Estados Unidos primero" de Trump genera dudas sobre si se puede confiar en las garantías de seguridad norteamericanas. El proteccionismo del presidente también debilita el tradicional rol de Estados Unidos como protector del sistema mundial de comercio. Trump también eligió peleas comerciales con varios países del G20, incluyendo China, Corea del sur y Alemania. Su posición sobre cambio climático probablemente también genere rechazo. Dada su impopularidad internacional, cualquier líder que se acerque demasiado a Trump corre el riesgo de pagar un precio dentro de su país.
Xi Jinping
Pros: China tiene dinero –mucho dinero y está dispuesto a usarlo para ganar influencia. La reciente cumbre "un cinturón, una ruta" en Beijing fue un poderoso ejemplo de la diplomacia económica de China. Los líderes asiáticos que piensan en el futuro equilibrio de poder en su continente podrían ver cierta ventaja en acercarse a Beijing y alejarse de Washington. Y en Europa, las posiciones de Xi en cuanto a clima y al comercio le dieron prestigio como potencial contrapeso a Estados Unidos.
Contras: A menudo hay una realidad proteccionista detrás de la retórica de libre comercio de China. A Xi le gusta la libertad de prensa aún menos que a Trump. China es un poder autoritario y todos los otros países del G20 son democracias, a excepción de Arabia Saudita. Turquía y Rusia, cuyas credenciales democráticas son cuestionables, sienten cierta afinidad ideológica con China. Pero China no hace alianzas y su enfoque hacia las relaciones internacionales es transaccional.
Angela Merkel
Pros: Parece ser sensata. Internacionalista por instinto y defensora del estado de derecho, se ganó un gran respeto por su reacción frente a la crisis del euro, la crisis ucraniana, la crisis de los refugiados y el shock del Brexit, lo que le sumó popularidad y poder. Su experiencia, aliada al poder económico de Alemania, la convierte en la líder de facto de la Unión Europea. Tiene a Emmanuel Macron como un firme aliado dentro de la UE y piensa parecido al primer ministro de Canadá Justin Trudeau.
Contras: Carece de poder blando. Si las fuerzas hostiles cruzan tu frontera, ¿a quién llamarías? Probablemente no a Alemania. La historia alemana hace que Merkel sea reacia a reclamar el liderazgo global.
Frente a todos estos pros y contras, no queda claro hacia dónde mirarán los otros líderes del G20. Algunos incluso podrían girar su ojos hacia Vladimir Putin de Rusia, cuyas interacciones con Trump, en particular, serán observadas de cerca. Pero si bien Putin retiene un inquietante poder disruptivo, y un fuerte músculo militar, Rusia es demasiado débil económicamente y está aislado desde el punto de vista diplomático, por lo que no es una alternativa creíble.
En cambio, son los estilos opuestos de EE.UU., China y Alemania los que definirán la competencia por el liderazgo en la cumbre del G20. Las opciones que enfrenta Malcolm Turnbull de Australia son un ejemplo particularmente preciso de lo que enfrentan todos los líderes reunidos. Temperamentalmente, es probable que el primer ministro australiano esté con Merkel; en términos estratégicos y de seguridad mirará a Trump; y en cuanto a la economía, él sabe que la relación más importante de Australia es con la China de Xi.
Es difícil pensar en otro momento de la historia de la posguerra en que el liderazgo global esté tan disputado y sea tan incierto.

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