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El proteccionismo de Trump golpeará más a Asia y Europa

El proteccionismo de Trump golpeará más a Asia y Europa

Además de querer restringir las importaciones de acero, están trabajando con medidas para el aluminio, aviones, madera y paneles solares
Donald Trump en repetidas oportunidades prometió que se enfrentaría a China y sus prácticas comerciales. Pero según un nuevo estudio, son sus aliados en Asia y Europa los que tendrán que cargar con el peso de la nueva ola de proteccionismo norteamericano que se está convirtiendo en la más pronunciada en décadas.
El estudio publicado esta semana por un experto en disputas comerciales y proteccionismo llega en un momento en que el secretario de Comercio estadounidense Wilbur Ross se apura para presentar en pocos días un plan que fijará nuevas restricciones a las importaciones de acero con el argumento de que éstas ponen en peligro la seguridad nacional del país.
Esa medida probablemente sea la acción proteccionista más significativa que tome Trump desde que asumió la presidencia y está siendo observada muy de cerca por sus aliados como Alemania, que presidirá la cumbre anual del G20 en Hamburg el mes próximo. En dicho encuentro, se espera que Angela Merkel otra vez quiera presionar a Trump para que abandone el proteccionismo.
Pero la acción vinculada al acero, que apunta en gran parte a impedir la inundación de acero barato chino en los mercados globales, que según los productores norteamericanos provocó el cierre de siderúrgicas locales, es sólo una de la serie de movimientos iniciados desde que Trump es presidente. Se está trabajando con medidas contra las importaciones de aluminio, aviones y madera canadienses, y productores de paneles y celdas solares, entre otras.
Juntas, potencialmente representarían la mayor serie de sanciones comerciales fijadas por Estados Unidos desde la administración Reagan de los ochenta, dijo Chad Bown –un ex asesor comercial de Barack Obama y economista del Banco Mundial que es miembro del Peterson Institute for International Economics.
Según sus cálculos, el porcentaje de las importaciones norteamericanas cubiertas por aranceles especiales se va a casi duplicar de 3,8% antes de Trump a 7,4%, en base a los casos iniciados en los primeros 100 días de la presidencia de Trump.
El porcentaje de las exportaciones chinas hacia Estados Unidos afectadas por esas restricciones subiría de 9,2% a 10,9%. Pero la cantidad de importaciones norteamericanas provenientes del resto del mundo sujetas a las nuevas restricciones se triplicará de 2.2% a 6,4%, según Bown.
Entre los países que probablemente se vean más castigados son Canadá, Francia, Alemania, India, Japón y Corea del Sur.
Estos nuevos datos recalcan el poder que todavía tiene Trump para ejecutar su agenda de comercio "Estados Unidos primero" incluso mientras trata de quitarse de encima el escándalo relacaionado con la interferencia de Rusia en las elecciones del año pasado y pelea para apurar en el Congreso la reforma tributaria entre otras.
Gran parte de la atención puesta en la agenda comercial de Trump se centró en su decisión de retirar a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) con Japón y otras 10 economías o de renegociar el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (Nafta) con Canadá y México.
Pero el cambio más concreto hasta ahora se produjo en el área de aplicación de normas de comercio.
Los gobiernos estadounidenses anteriores a menudo actuaban como freno a los pedidos de proteccionismo provenientes de las industrias locales. Pero la administración Trump alienta nuevos casos de antidumping y otros tipos de casos de comercio y ha desempolvado estatutos dormidos para tomar nuevas acciones.
Ross prometió que el mismo gobierno iniciará casos antidumping que normalmente son presentados por las empresas.
La investigación sobre el acero y otra similar relacionada con el aluminio se iniciaron conforme a la ley de 1962 que permite a los presidentes restringir las importaciones en nombre de la seguridad nacional. La última vez que se empezó con una investigación fue en 2001. Ninguna resultó en la imposición de restricciones desde la década de los ochenta.
La industria siderúrgica norteamericana está presionando para que la administración asuma una visión amplia de la seguridad nacional, argumentando que no puede abastecer el acero necesario para construir buques de guerra y otros equipos militares si sus empresas se ven amenazadas por el dumping chino de acero en los mercados mundiales.
Tanto Trump como Ross en los últimos días han anunciado una medida drástica. "Esperen a ver lo que voy a hacer por el acero y por sus siderúrgicas", dijo el presidente en una audiencia en Ohio la semana pasada.
Frente al Congreso, Ross aseguró que la investigación sobre el acero estaba analizando "un genuino problema con la seguridad nacional".
Los funcionarios señalan que el resultado de la investigación sobre el acero se conocerá esta misma semana. Pero el viernes todavía se estaba discutiendo cómo presentar las recomendaciones y con qué rapidez actuaría Trump en aplicarlas.

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