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Los mercados celebran el paquete fiscal de Trump, pero temen otro ‘Obamacare’

Los mercados celebran el paquete fiscal de Trump, pero temen otro ‘Obamacare’

La promesa de llevar el impuesto a las ganancias corporativas al 15% debería impulsar el valor de las acciones. Pero hay prudencia por si el proyecto es inviable. Aún sigue muy fresca la experiencia de hace un mes atrás, cuando el gobierno intentó desmantelar la reforma sanitaria, otra de las grandes promesas de Trump
Mixed sensations" es, como tantas expresiones del idioma inglés que tienen el mérito de su concisión, la fórmula más acertada para describir cuando uno no sabe bien cómo reaccionar ante un acontecimiento. Y que puede terminar convirtiéndose en una de las frases de moda en los mercados financieros durante el gobierno de Donald Trump en EE.UU.. Porque a medida que avanza su presidencia, empieza a quedar clara la imprevisibilidad de sus políticas y del impacto que pueden llegar a tener sobre los mercados.
El reciente paquete fiscal anunciado hace pocos días atrás (y que era una de las principales promesas de su campaña electoral) debería haber provocado euforia entre los operadores e inversores bursátiles. Presentado por el gobierno como "la mayor baja de impuestos nunca antes anunciada", se destaca por la reducción del 35% al 15% de los gravámenes a las ganancias corporativas en EE.UU.. Si bien el anuncio fue uno de los principales motores de la suba de Wall Street (el índice tecnológico Nasdaq superó, por primera vez, los 6.000 puntos), todos los analistas saben que el futuro no está tan asegurado como lo quiere presentar el gobierno.
Por más que el consejero económico presidencial Gary Cohn sostenga que los detalles del paquete fiscal son el resultado de "discusiones enérgicas" con el Congreso (tanto con el Senado como con la Cámara de Representantes), sigue muy fresca la experiencia de hace un mes atrás, cuando el gobierno intentó desmantelar la reforma sanitaria, otra de las grandes promesas de Trump.
El famoso "Obamacare" fue la medida estrella del anterior presidente, Barack Obama, en la que se pasó a brindar cobertura médica a millones de personas que antes no la poseían. Y que se aprobó a pesar de la oposición de gran parte de los congresistas republicanos, de quienes se suponía que ahora iban a apoyar la reforma de Trump para desarmar este plan de salud vigente. A pesar de ello, a fines de marzo el gobierno tuvo que retirar el proyecto tras comprobar que varios de sus propios legisladores no lo acompañaban.
Por eso, lo que más inquieta a los mercados es esta sensación de que cualquier cosa puede pasar con los proyectos de ley que envíe el gobierno para su aprobación en el Congreso. La agenda que pretende hacer avanzar Donald Trump corre peligro de quedarse en un catálogo de buenas intenciones si se vuelve a repetir lo que pasó con el Obamacare.

Anuncio vacío de contenido
"Este anuncio está vacío de contenido. Tan solo la repetición de un gambito de apertura para lo que seguramente será una negociación larga y difícil con el Congreso. La administración Trump podrá sentirse feliz si la reforma es adoptada este año, y si consigue la mitad de lo que anunció", afirmó Paul Day, analista de Market Securities. "El problema es que puede ocurrir que jamás se apruebe, porque no queda claro cómo será financiada", agregó.
Justamente, ésta es otra de las "mixed sensations" que asaltan por estos días a los inversores y operadores financieros. Porque el programa fiscal presentado es, en los papeles, una excelente noticia para retomar el rally alcista que permitió que el índice Dow Jones atravesara la barrera de los 21.000 puntos a fines de febrero pasado (cuando tan solo tres meses antes estaba cruzando las 19.000 unidades). Sin embargo, el problema es que todo esto puede quedar en papel mojado, es decir que lo que hoy aparece como una extraordinaria ganancia, mañana puede convertirse en una estampida bajista, digna de la montaña rusa que cada tanto afecta al sistema financiero.
Todos recuerdan cuando fue rechazada la reforma del Obamacare a fines de marzo: la bolsa de Nueva York sufrió una corrección importante (el martes 21, el Dow Jones cayó 1,14% en una sola rueda), lo que alarmó a todos por el riesgo de que estuviera empezando el rally bajista. En ese momento, Jonathan Ravelas, analista de BDO Unibank, sostenía que "la realidad marca su regreso: los mercados esperaron demasiado de Trump. Los inversores ajustan sus expectativas para tener en cuenta que el programa de crecimiento económico del gobierno no podrá ser puesto en marcha de un día para el otro". Hoy, este mismo especialista alaba el paquete fiscal pero también advierte de que "todavía no hay respuesta sobre cómo será financiado este plan, y si la baja de impuestos tendrá un impacto sobre la suba del déficit fiscal".
Y aquí surge la tercera incertidumbre del programa presentado por Trump. Porque como sucedió con el Obamacare, hace falta un 60% de legisladores que apoyen esta nueva iniciativa, que no contempla para nada el equilibrio fiscal (más bien todo lo contrario). Para tener una idea de lo que está en juego, un think tank calculó que esta reforma impositiva podría sumarle al gasto público entre u$s3 billones y u$s 7 billones adicionales en los próximos 10 años.
Para los analistas, el gobierno estaría apostando a que la senda del crecimiento económico se acelere y, de esta forma, poder absorber el costo de un mayor déficit fiscal. Pero el camino que lleva hasta este ‘paraíso‘ se parece más a uno de cornisa que a una autopista: el viernes pasado, el Departamento de Comercio publicó el dato de crecimiento del PIB durante el primer trimestre de 2017 (+0,7%), el más débil de los últimos tres años, y muy por debajo de las expectativas de los analistas (entre 1% y 1,2%). Si hoy las sensaciones en los mercados tienden a ser ambiguas, tal vez más pronto que tarde se aclaren de manera brutal

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