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Santa Fe: la UCR resiste la presión del PRO para que rompa con el socialismo

Santa Fe: la UCR resiste la presión del PRO para que rompa con el socialismo

Es porque ubican al gobierno provincial en la oposición. Macri quiere al radical Corral en la lista de diputados.
Un paso rasante por la capital santafesina, hace diez días, le bastó a Mauricio Macri para instalar un par de señales en el arranque del año electoral. Una fue la relación cordial y a la vez distante con el gobernador socialista, Miguel Lifschitz. La otra consistió en el respaldo, acompañado de exigencias, en dirección de su aliado radical, José Corral, el intendente que lo recibió para inaugurar la módica cantidad de 8 viviendas.
A ninguno de los conocedores de las internas que atraviesan al Frente Progresista que gobierna la provincia desde hace nueve año le pasó por alto la insistencia del Presidente en promover a Corral para que encabece la lista de diputados nacionales de Cambiemos en octubre. Sabe que el intendente le rehúye a esa candidatura, porque teme que si deja su cargo vacante el peronismo termine recuperando el municipio en elecciones anticipadas. Pero Macri se hace eco de las aspiraciones del PRO para que el radicalismo defina si en Santa Fe pesa más su compromiso local con el socialismo o la pertenencia a Cambiemos a nivel nacional.
Los radicales se acomodan a un doble juego, que los llevaría en octubre a armar una lista de diputados nacionales con Cambiemos (renueva tres bancas) y a mantener los pies en el plato del Frente Progresista en la elección local (se votan concejales y 12 intendentes de comunas chicas). Para complicarlos, Lifschitz unificó las elecciones, pese a que convivirán sistemas diferentes: los cargos provinciales se eligen por boleta única.
En la Rosada sólo confían en Corral, que es jefe e nacional de la UCR, para alinear a la tropa en defensa de la gestión de Macri en los comicios de octubre. De otro modo, amenazan con salir a dar pelea con la reelección de Luciano Laspina, de bajo nivel de conocimiento en la provincia, pero de tarea clave en la Cámara baja, como presidente de la Comisión de Presupuesto. Por ahora, la carta fuerte del radicalismo sería la de otro diputado, Mario Barletta, del sector “universitario” que lidera Corral. Esa fracción está comprometida con el gobierno de Lifschitz con dos de los seis ministros radicales. Los restantes se dividen en igual cantidad entre el grupo del presidente del Comité provincial, Julián Galdeano, y el del vicegobernador, Carlos Fascendini.
“No es bueno tener aliados que gobiernen con fuerzas que no se cansan de criticarnos”, se oye en los pasillos de la Casa de Gobierno. La presión podría ir en aumento a medida que lleguen las definiciones de las listas para las PASO, que cierran el 24 de junio. A Corral lo acorralan diciendo que sus aspiraciones de alcanzar la Gobernación en 2019 podrían tener la indefinición como límite. “A mí la gente me votó para sea intendente”, se limita a decir el jefe radical.
En este escenario, Lifschitz no es el que busca hacer de contrapeso, sino su antecesor y jefe nacional del socialismo, Antonio Bonfatti. Con alto nivel de imagen, el presidente de la Cámara de Diputados provincial es un férreo opositor a la gestión de Macri. Se perfila como el principal obstáculo para que Cambiemos aspire al poder provincial en dos años, pero le viene esquivando al examen de octubre. Los radicales dicen que es por temor a una derrota sin el paraguas del esquema nacional en el que jugarían las fuerzas de Cambiemos, por un lado, y el peronismo por el otro. El socialismo renueva sus tres bancas. Todo un riesgo. Hermes Binner iría a cuarteles de invierno y repetirían con Alicia Ciciliani, jefa del bloque.
El PJ suele ser tercera fuerza, pero cuenta con un referente en crecimiento, el senador Omar Perotti, un peronista tradicional de buen diálogo con la Rosada. Es otro que le esquiva a una eventual candidatura a diputado, aunque busca erigirse en el gran elector. Con todo, el único que se lanzó es el ex ministro K Agustín Rossi. En ese espacio hay olor a primarias. El PJ arriesga tres bancas.
La oposición esperará que mueva el Gobierno para jugar sus fichas. Y la relación entre la Rosada y Corral está atravesada por otras aristas. Es uno de los que se sienta a negociar el armado nacional y días atrás dio apoyo al díscolo Martín Lousteau como candidato de la UCR en Capital.
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